![[Novela] Perro Sucio: Capítulo 1 pix [Novela] Perro Sucio: Capítulo 1](http://www.gravatar.com/avatar.php?gravatar_id=24549a6ef37044e411a24dc98b177241&default=http://use.perl.org/images/pix.gif)
[Gracias a Sindrome33 por dejarme publicar su novela en el blog
]
Capítulo 1: El inicio
Apenas rozaban las manillas del viejo reloj Cinzano las tres de la mañana.
El constante tictacteo que rodeaba la sucia sala del Mushaf retumbaba en la mente de Karl, que agitaba cada medio minuto su ya casi vacío vaso de wisky “on the rocks”.
- Es una puta asquerosa, Jim- murmuraba en una silenciosa soledad.
Jim era el camarero del Mushaf, uno de los prostíbulos menos valorados y más dejados de Praga. Se perdía en la eternidad la cuenta de las redadas que allí había hecho la policía pero, sin embargo, el local continuaba en pie, imbatible (aunque con una clientela y un servicio mucho menor).
- Hazme caso Jim. Te lo digo ahora – regurgitó un pequeño hipo- y siempre te lo diré. Es la mayooooor zorra que jamás he probado.
Karl era de origen inglés. Pero no de una buena família inglesa, sino de una familia de pescadores. Fue maltratado por su padre cuando todavía tenía la tierna edad de 10 años y su madre vendió su infantil cuerpo a cambio del dinero sucio que los pescadores noruegos dejaban en su posada.
Karl había tenido que aguantar sucias manos recorriendo su cuerpo desde aquella púber edad.
- Pero la quiero, mi viejo amigo. La quiero mucho!
***
Marcaban las 4 de la mañana y la televisión local cerraba sus emisiones. Era ese justo momento el que aprovechaba Jim, el dueño del Mushaf, para despachar los últimos clientes y empezar a cerrar luces.
Ylenia y Magda, sus dos prostitutas, todavía no bajaban. Esa noche habían tenido suerte y, pese a que sus clientes eran habituales, el ser fin de mes favorecía sus arcas, que se verían generosamente llenas.
Karl deambuló alrededor de aquél viejo taburete negro, deshilachado y castigado por tantos traseros sucios y viciosos. Sacó su billetera gris ribeteada con hilos que antaño fueron dorados y ahora lucían ocres.
- Toma, y paga con esto a tu mujer, cabrón!- espetó Karl con la mirada perdida en la barra.
- Maldito hijo de puta! No te atreverías a decir eso si estuviera al otro lado de la barra… mañana no vengas, no serás bien recibido aqui…- intentó defender verbalmente Jim.
- Sabes que llevo años siendo bien recibido y ni tu, ni tu libinidosa mujer, harán que deje de venir a tu pocilga, barman de mierda!
- Kaaaarl… mírate, borracho como andas. Da gracias si atinas a entrar en tu casa y no en cualquier alcantarilla del barrio. Largo! Márchate jodido borracho!
Y lejanas iban sonando las carcajadas de Karl saliendo del Mushaf a plena noche.
Le costaba caminar, bamboleaba y tropezaba constantemente con lo que, para él, eran grandes impedimentos de la calle, aunque no dejaba de ser el bordillo de la acera.
Llegó, media hora después, a su portal. Los efectos de aquélla decena de wiskys empezaban a cobrar su precio real: dejó ir parte de él a la altura del número 10 de la Shafarha Street. Prosiguió asi en el número 13 y cruzó la calle para dejar ir su último regalo en el número 16, justo delante de su mugriento y abandonado portal.
Jelly, la prostituta del portal, se erigía al final de la calle, dibujada a contraluz por las luces de farolas lejanas.
- Mala noche para follar a los viejos Jey! – escupió al aire Karl.
- Que te follen Karlie, que te follen! – soltó indignada la prostituta.
Karl estaba borracho pero, sin embargo, sabía que Judie, su hija, estaría esperándole.
Fuera la hora que fuese, siempre le esperaba. Como una dulce muñequita en medio de un enorme pocilgal, Judie era el ejemplo de hija perfecta: educada, reservada, lista y responsable. Acudía a diario al Instituto Kafkian de Praga y no podía tener mejor educación en aquella edad, a sus rebeldes 16.
Pero únicamente tenía un problema: su padre, Karl. Cada dos o tres noches visitaba el Mushaf. Ella lo sabía y por eso esa noche….
OPCIÓN 1: Karl llega a casa y tiene un roce sexual con su hija.
OPCIÓN 2: Karl se equivoca de puerta y entra al piso de la ninfómana del bloque.
OPCIÓN 3: Karl se encuentra a su mujer en una orgia en uno de los rellanos de escalera.